Contexto
La Ley N° 21.659 sobre Seguridad Privada se ha promulgado con una serie de objetivos claros y definidos, todos ellos orientados a modernizar y fortalecer el marco regulatorio de la seguridad privada en Chile. En primer lugar, la ley busca regular de manera integral la industria de la seguridad privada, estableciendo normas y procedimientos que permitan un funcionamiento más eficiente y transparente. Asimismo, se propone fortalecer las funciones de los actores involucrados en la seguridad privada, asignando roles y responsabilidades específicas a cada uno.
Un objetivo clave es modernizar los criterios utilizados para determinar qué empresas o entidades están obligadas a implementar medidas de seguridad, adaptándolos a las nuevas realidades y riesgos. La ley también se enfoca en establecer estándares técnicos para los medios tecnológicos utilizados por las entidades obligadas, como alarmas, drones y cámaras de televigilancia, con el fin de garantizar su eficacia y adecuación a las necesidades actuales.
Además, se busca actualizar los requisitos de certificación y capacitación de los guardias de seguridad, asegurando que cuenten con las competencias y conocimientos necesarios para desempeñar sus funciones de manera profesional. Un aspecto novedoso de la ley es la normativa específica para los eventos y espectáculos masivos, que establece reglas claras para la seguridad en este tipo de actividades. Finalmente, la ley crea un nuevo sistema sancionatorio, con el objetivo de asegurar el cumplimiento de la normativa y disuadir las infracciones, mediante la aplicación de sanciones proporcionales y efectivas.